domingo, 21 de noviembre de 2010

LA CREACIÓN ARTÍSTICA INTEDISCIPLINAR Y SU DESARROLLO EN LO CONCRETO

"Ponencia presentada en el Primer Encuentro Distrital de Investigación, Interdisciplinareidad y Pedagogía Artística Universidad Distrital LEA"


Al disponernos abordar el tema de las interartes, no sólo para el desarrollo de esta ponencia, sino desde el mismo predicado con el cual el Colectivo Bitácora asume su visión tanto en su línea creativa como en el desarrollo de la Escuela Interdisciplinar de Artes, surgen una serie de interrogantes cuyas respuestas no se hallan totalmente a la mano, sino que parten de un descubrimiento constante en tanto a la observación de procesos desarrollados tanto por otros; como desde la misma experimentación y proposición que el colectivo se ha dado a la tarea de asumir desde su conformación. Los cuestionamientos han sido abordados desde distintos ángulos, y la medida de sus resoluciones, se han presentando en el tiempo y en el ejercicio diario de creación y reflexión que ha permitido en cierta medida, avanzar en la construcción de un discurso y proyecto propio de creación frente a la práctica interdisciplinar.

Si partimos entonces del análisis de lo que es la práctica interdisciplinar, se debe acudir en primera instancia a determinar que pretendemos identificar como creación interdisciplinar, y en este marco, cabe todo un manifiesto que involucran ideas que parten desde las nociones de la creación experimental, hasta ahondar en las concepciones propias de la semiología y de los estudios realizados por el Círculo de Praga, mas exactamente en lo referente al arte como hecho sígnico. En este sentido, el abordaje de la práctica experimental entrega unas primeras características que nos permitiremos mencionar aquí:

1. Las interartes no son una disciplina en sí misma, corresponde a una práctica que se basa en relaciones estructurales que dan cabida al nacimiento de un nuevo lenguaje a partir de construcción de nodos o intersecciones en las formas de lenguaje correspondiente a cada disciplina artística involucrada.
2. La conjugación de nodos, es la base que permite que se configure el diálogo interdisciplinar, en una verdadera composición y no como una subsunción de un área sobre otra.
3. Lo que permite la conformación de nodos o puntos de intersección de lenguajes es la comunión de códigos o signos propios de cada uno de los lenguajes artísticos que pueden hallar ciertos niveles de simbiosis o acercarse a ella por medio de una correcta articulación.
4. La presencia de lo sígnico y de la proposición de objetos intencionales, constituyen el valor fundamental de la práctica interdisciplinar.


Al referirnos que la interdisciplinareidad no corresponde a una disciplina en sí misma, sino a una construcción de relaciones estructurales, nos ponemos en punto de determinar que la creación no se sitúa sobre lo sustancial, aquí se genera un proceso en movimiento de relaciones, las cuales se ubican sobre vínculos que permiten la posibilidad de articulaciones, el papel de las disciplinas involucradas surgen en esta medida como actores en potencia, o potencializadores de la posibilidad de descubrimiento de una forma de lenguaje transitoria que corresponderá primordialmente al producto resultante del acto creativo, en esta medida, la fundamentación de la misma no se emplazará como un objeto categorizado dentro de una sustancia correspondiente a una disciplina particular en sí, sino en el marco de relaciones que se observan intrínsecamente en el producto artístico resultante, y que ni los teóricos, ni el espectador mismo puede definir dentro de lo que conoce o espera. Los conjuntos de relaciones no son en sí algo específico, sino un flujo de movimientos propios o generados por una motivación específica y una búsqueda de canalizar concepciones o sensaciones por los artistas involucrados en el proceso creativo; y por ser un flujo creativo, la creación como tal se enmarcará como única y transitoria en cuanto a la vida que la misma contenga.

Al referirnos a nodos, son a puntos sustanciales transitorios que surgen en el cruce o intersecciones de las líneas que componen las relaciones estructurales. El cruce o puntos de encuentros, el choque que enfrentan, generan la posibilidad mencionada de un modelo de lenguaje o conjugación signica totalmente específica y totalmente transitoria, un nodo existe en la medida de un encuentro de relación estructural, y solo persiste si dicha relación se conserva, pero a su vez su esencialidad dentro de lo transitorio, hace así mismo que sirva de eje de particularización del ejercicio o producto creativo. El descubrimiento de los nodos o puntos de encuentro e intersección, ha conllevado al colectivo bitácora a vislumbrar de que manera es posible encontrarse cada disciplina, ya sea, en escena o en espacio, de una manera en la cual, solo es posible una vez, y que dicho nodo no se repetirá en otro proceso de experimentación o ejercicio de creación interdisciplinar, pero que así mismo el principio del nodo, es el fundamento base que permite un verdadero concepto de la creación interartes sobre cuestiones concretas y delimitadas.

Esta concepción, este reconocimiento de los nodos y la posibilidad infinita que se pueden dar en ellos, se establecen a partir de un reconocimiento inicial de los códigos y representaciones sígnicas identificadas en las formas de lenguaje que cada disciplina involucrada contiene en sí misma. En este punto, se debe hacer referencia a lo planteado por Mukarovsky, al diferenciar entre el lenguaje trascendental y el lenguaje autotélico. Las formas de los lenguajes artísticos son autotélicos por naturaleza, la concepción de los códigos o hechos sígnicos se manifiestan en la medida de la subjetividad del artista creador y su manera de relación imaginaria frente al concepto que pretende desarrollar. En este punto Bitácora ha hecho un ejercicio muy riguroso de determinar claramente un proceso de configuración sígnica para generar una correcta interrelación estructural, la configuración de signos corresponde precisamente a lo que plantea el teórico Muskarovsky sobre el reconocimiento colectivo del signo y su aceptación para que éste tenga una validez intencional. El reconocimiento y configuración de signos que van desde lo meramente subjetivo hacia lo intencional, se desarrolla precisamente por una necesidad de establecer vínculos concretos de comunicación con el espectador y eliminar ciertos modelos de hermetismo que no se debe confundir con el objeto de dificultad o elevación en los niveles de lectura que dentro del arte desde su replanteamiento como actor comunicativo se ha propuesto.

En esta medida, se ha pretendido desde cada uno de los artistas que conforman el colectivo bitácora, hacer una exploración de los posibles modos de construcción signica en cuanto a una necesidad en la comunión en la generación de los diálogos de articulación, la medida de concreción del signo es lo que permite realmente que haya una identificación en el receptor del mensaje y responderlo desde su forma de lenguaje con la misma claridad con la cual la recibió. Esto en cierta medida no se trata de establecer todo un manual o diccionario correspondiente a la enumeración clasificación y establecimiento de signos propios de la forma de lenguaje, no se trata aquí de una reducción a lo concreto e inmutable o a convenciones específicas que no permiten modificación o transformación, no es un ejercicio de restricción propiamente, sino de un compuesto en el cual la representación signica se halle claramente en punto de identificación, y para ello, el uso o configuración de los mismos se trabaja a partir de concreción o elaboración de referentes específicos, que den ciertos puntos de información que pueda llegar a una comprensión colectiva de la misma, estos referentes son objetos externos que sirven de insumo para el planteamiento dialéctico que se aborda en principio del proceso de experimentación, la ubicación de referentes se plantea en sí, como una guía que media entre los lenguajes y que se adapta entre uno y otro dando paso a la elaboración concreta del signo propio de cada uno de los lenguajes, de una manera más asequible entre todos, la interpretación del referente es libre en todo caso, pero los valores conceptuales que el mismo tiene responde precisamente a una serie de sensaciones y percepciones que son atrapados por el fenómeno del referente y que pueden ser mediatizadas al interior del colectivo y el ejercicio planteado, por tal razón, el referente al ser un mediador en el proceso de diálogo, plantea las rutas de creación, en donde se determinan los marcos conceptuales o linderos del acto creativo, que evitan así mismo el desborde de las posibilidades que desvíen el acto creativo en cuanto tal.

La construcción de estas nociones de creación y experimentación han partido de la búsqueda e interiorización del colectivo como agente interdisciplinar por naturaleza, por su decisión de recorrer este camino y explorarlo, pero qué sucede cuando la intención pasa del acto creador, a la generación de procesos formativos, qué sucede cuando el colectivo asume la creación y puesta en marcha de una escuela de formación interdisciplinar en artes.

En este punto la elaboración de un proceso de contenidos de aprendizaje toma un carácter de establecimiento más riguroso que el que se había llevado hasta el momento, el planteamiento de la Escuela Interdisciplinar implicaba así mismo reconocer que se abordaba un camino mucho más inexplorado que el desarrollado por el colectivo hasta el momento, y la elaboración misma de los contenidos y metodologías que fundamentarían la escuela debían partir del reconocimiento teórico y el análisis de lo que hasta el momento se había desarrollado.

Sin embargo, la escuela pudo ser fundamentada en tres ciclos, correspondientes al ciclo básico o por área, donde cada uno de nosotros entregaríamos las herramientas de experimentación en cada una de las cinco áreas que se involucran en el colectivo, para luego pasar a un ciclo de profundización donde se pondrían en marcha cuatro ejes conceptuales que desarrollarían la escuela en su fase interdisciplinar, y donde por medio de un proceso de ensamble en una jornada especial, se reagruparían los grupos, en cinco nuevos colectivos con integrantes de todas las áreas participantes en el ciclo básico.

Estos ejes conceptuales se deslindan de lo anteriormente mencionado y se sintetizan en:

• Dialéctica
• Construcción de referentes
• Intersección y estética coherente
• Modulación de lenguajes.


Dentro de estos ejes conceptuales se desarrolló el proceso de fundamentación de la escuela en cuanto tal, sin embargo, y luego de ser beneficiada con el apoyo concertado de la Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, bajo la administración de la Asociación Cultural Gueto, la puesta en marcha de la escuela vendría a presentarse como un reto mayor en lo cual aquello que en la teoría logró su fundamentación, se pudiese aplicar dentro de un proceso pedagógico. El contar con la experiencia en este campo de los cinco artistas pertenecientes al colectivo bitácora daba por sentado una garantía clave y un parte de tranquilidad en el desarrollo del proceso pedagógico, mas sin embargo quedaba en el aire la sensación de si en realidad, lo que se había planteado en el papel podría ser posible en el acercamiento con los jóvenes participantes de la escuela. Por lo tanto, el énfasis frente a las herramientas de experimentación y creación en el ciclo básico se reforzaron de manera contundente por cada uno de nosotros, buscando que los jóvenes participantes lograran un nivel de acercamiento a sus propios imaginarios y a sus posibilidades creativas, buscando el desarrollo de estas habilidades por ellos mismos. En este sentido nos nacía la pregunta en dos vías, la diferencia entre el artista creador o el artista intérprete, en este proceso no nos interesaba las técnicas de interpretación o reproducción de lo ya existente, sino en la búsqueda de proposición y exploración de los estudiantes dentro de sus bagajes internos y sus deseos de exteriorización de su ser creativo, es claro, que un colectivo interdisciplinar es un colectivo de creación y no de reproducción, por lo tanto esta faceta estaba descartada dentro de los módulos propuestos por cada uno de los compañeros integrantes de Bitácora.

Los resultados en esta fase, fueron los esperados en gran medida, y lo cual ha permitido que el ciclo de profundización interdisciplinar, se desarrolle tal como se había concebido desde que Bitácora se emplaza a formular el proyecto de escuela interdisciplinar.

Ahora bien, como conclusiones del proceso podemos decir lo siguiente:

En primera instancia, generar un proceso formativo de estas magnitudes implica la necesidad de una comunión desde lo teórico lo bastante concreta para poder abordar un camino y generar un modelo de guianza en quienes deciden seguirlo, la experiencia de la escuela nos demuestra que existen una serie de posibilidades creativas que se pueden concretar más fácilmente si existen estructuras claras de fundamentación que permitan la proyección de los procesos creativos. El ejercicio creativo está supeditado a herramientas que el artista asume y con las cuales va moldeando su quehacer y su estilo propio, en este sentido, el ahondar sobre las herramientas de creación ha permitido que los estudiantes generen proposiciones desde la creación y no sigan modelos de producción artística predefinidos, la idea es guiar creadores, y lo ha sido desde el principio.

En segunda instancia se observa que este es un proceso en construcción, y la fundamentación y concreción frente a la práctica interdisciplinar, se encuentra en proceso de gestación, desde Bitácora no nos creemos poseedores de la verdad en interartes, simplemente abordamos un proceso de descubrimiento desde lo teórico y lo experimental, hacia los procesos creativos y formativos, que nos permiten desarrollar ciertos elementos que fortalecen nuestros procesos en ambas líneas. La práctica interdisciplinar es un camino que se encuentra en punto de partida, no sólo en el distrito sino a nivel global, los avances en el mismo, se desarrollarán en punto en cuanto la teoría estética y la semiología del lenguaje artístico, hallen puntos de equilibrio y concordancia, y se determinen vínculos concretos entre lo racional y lo orgánico, entre la necesidad de generar niveles de comprensión entre el racionamiento concreto, y los modelos estéticos de contemplación. Desde el desarrollo práctico se ha comprendido que un elemento fundamental en los procesos de creación obedecen a la comunión orgánica de quienes participamos en el proceso, y estos vínculos no pueden explicarse tácticamente y con pruebas concretas de verificación.

Por último, el desarrollo de la práctica de la interdisciplinareidad dentro de lo formativo, implica una rigurosidad concreta en cuanto a lo que se pretende lograr, la necesidad de comprensión y diferenciación entre conceptos de sustancia y estructura, lenguaje y signo, creación e interpretación, racionalización y sensación, son base para la comprensión concreta de lo que será el diálogo y la proposición de puntos nodales o de encuentro que dan paso al modelo creativo transitorio que se desarrolla en los procesos de montaje.

Muchas Gracias

MIGUEL ÁNGEL PULIDO
COLECTIVO BITÁCORA